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El otro campo

DIC 22, 2018   by  LUCÍA IRURETA    in COMUNICAR EL CAMPO

“¿Qué opinan ustedes sobre la Ley de Riego?”. Ni bien pisamos Dolores, nos encontramos con una pregunta difícil de responder. Marcos, un productor agrícola que acabábamos de conocer, nos preguntó algo tan controversial porque estaba interesado de verdad en escuchar nuestra opinión y conocer lo que se hablaba en Montevideo sobre el tema.

Yo no tenía mucha idea. Lo primero que se me ocurrió fue algo que me había comentado una amiga hacía unos pocos días y repetí lo que tan convincentemente me había explicado en unos minutos. En realidad, yo sentía esta ley totalmente ajena, no me afectaba en absoluto.   

-¿Y vos estás de acuerdo con eso?-

Me hizo dudar mucho. Yo había tomado partido por un “me dijeron que” sin tener información sustancial. Marcos me hizo ver que me faltaban datos, y no era la primera vez que me ocurría ni iba a ser la última tampoco durante mi visita al departamento de Soriano para conocer la realidad del campo de primera mano.  

Resulta que, para los productores agrícolas, la ley es sumamente necesaria. ¿Por qué? Porque viven del cultivo y son muchas las veces que salieron perjudicados por el clima.  La Ley de Riego para ellos significa tener una forma de administrar el agua de lluvia, que cae y tantas veces arruina cosechas, o que se echa en falta en tiempos de sequía. 

Marcos sabe mucho de esto. Agro-negocios Del Plata (ADP) es una empresa familiar que empezó su padre, Líder Guigou, y se fue agrandando con el correr de los años. Hoy comercializan más de 250.000 toneladas de granos por año y cuentan con 25.000 hectáreas de producción agrícola. La planta central se encuentra en las afueras de Dolores y buena parte de la ciudad tiene alguna relación con la empresa; ADP emplea a 150 personas fijas durante el año, y alrededor de 700 personas en época de zafra.  

Marcos nos acogió en su casa, donde nos quedamos dos días con su familia. Su hijo, Diego, fue nuestro guía durante la estadía. Visitamos los campos en los que se estaba sembrando y también otros donde se estaba cosechando. Allí, lo que captó mucho mi atención fue el nivel de tecnología de la maquinaria. Con los años, tuvieron que ir adaptándose porque era cada vez más difícil encontrar personas interesadas en ese tipo de trabajo; ahora el maquinista puede trabajar cómodo dentro de una cabina, cumplir su trabajo y llegar a su casa para cenar. 

El trabajo de ADP en general depende mucho de recursos tecnológicos y de la innovación. Desarrollaron, por ejemplo, una app para los productores, que se utiliza para medir qué cantidad de fertilizantes se necesitan para cada cultivo y cómo distribuirlos.  

Pero no solo la agricultura nos mostró su cara tecnológica. El orgullo más grande de los productores uruguayos de alimentos podría ser el sistema de trazabilidad. Esta es una herramienta que releva y almacena los datos necesarios para dejar constancia de todo lo que sucede durante la producción: un historial de los alimentos que se van a consumir tanto dentro como fuera del país. En un tambo, por ejemplo, se puede llevar registro de cómo se alimenta la vaca, cuántos litros produjo la vez pasada e incluso proyectar cuántos podría producir la próxima vez, además de detectar si tiene alguna enfermedad que requeriría separar su leche de la demás. Este sistema que pude conocer en el INIA La Estanzuela (Colonia) también se aplica a la producción de carne, de granos y a la fruticultura. 

Esta experiencia del campo uruguayo contrasta con la imagen que tienen la mayoría de los uruguayos, según estudios del MGAP. El gaucho como única representación del trabajador rural resulta insuficiente para dar cuenta de las oportunidades que existen hoy en laboratorios químicos, innovación y desarrollo de tecnología, áreas de comunicación, contabilidad y administración de empresas, por nombrar algunos de las realidades que pudimos vislumbrar en nuestro recorrido por el interior del país. Descubrí que saber la importancia que tiene el sector agropecuario para el país no es suficiente para valorarlo, también hay que tener conciencia de una realidad más compleja de lo que nos imaginamos y acabar con los mitos que dicen que todo lo relacionado al campo es maligno, atrasado, tóxico y derrochador. En el interior, hay diversidad de empresas agropecuarias, productores, trabajos, desarrollos tecnológicos... Oportunidades. Depende de cada persona ir más allá de las “verdades” que escuchamos, actualizar la información que manejamos, descubrirlo de primera mano y sacar conclusiones propias.   

¿Cómo? En países como España o Irlanda, existe algo denominado “Turismo Rural” y todo indica que el modelo tiene potencial para implementarse también en Uruguay. Es clave mostrar al mundo lo que hacemos acá pero deberíamos apostar que los uruguayos sean los primeros en conocerlo y enorgullecerse. Si en apenas tres días se puede sorprender a alguien que tiene relación con el campo desde la niñez y despertar el interés por informarse para tener opiniones fundadas, vale la pena pensar seriamente en el potencial de generalizar este tipo de experiencias.   

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